Analfabetismo visual y el arte en la infancia Creatividad y arte en Marketing Infantil

“Un adulto creativo, es un niño que ha sobrevivido” Pablo Picasso.

Madrid da el pistoletazo de salida al periodo cultural más importante del año, la ‘Semana del Arte’, que se celebra del 21 al 25 de febrero en diversas localizaciones de la ciudad.

Durante 4 días la capital alberga hasta 5 ferias de arte contemporáneo, lideradas por la conocida ARCO, activa desde el año 1982. Un fin de semana largo que casi no llega a ser suficiente para digerir el colapso de arte que se genera en tan poco tiempo.

La importancia de estos cuatro días en nuestro país no se asienta solo en el coleccionismo, en el mercado, en las críticas de obras inexplicables o en el desmesurado precio de muchas de ellas.

Se trata también de que durante 4 días volvemos a recordar que existe otro lenguaje para comunicarnos, y es que entender el lenguaje visual no es solo reconocer una obra de arte, es saber leer una imagen y reconocer su concepto. Y aquí donde nos tropezamos con una importante cuestión escolar de nuestro país: el analfabetismo visual.

Los analfabetos visuales son personas incapaces de diferenciar una imagen con contenido, siendo positiva o negativa. Ya lo alertaba el Diario de Navarra en un artículo en el año 2016 y muchos medios desde entonces han seguido haciendo eco de este nuevo término. Desde hace unos años el sistema escolar ha sufrido un descenso en las horas dedicadas a la asignatura de educación artística, que ha pasado de ser obligatoria a ser optativa en Primaria en la LOMCE. Este cambio en la educación tiene como consecuencia a largo plazo el crecimiento de niños y niñas analfabetos visuales y una limitación directa de la creatividad.

Vivimos en una sociedad totalmente visual.

El bombardeo de imágenes forma parte de nuestro día a día, desde las redes sociales hasta los medios publicitarios pasando por el cine, la televisión o todo tipo de revistas y prensa impresa. Tanto es así, que los diversos canales de comunicación pueden llegar a contar con la ignorancia del receptor en numerosas ocasiones, como un factor más a la hora de manipular las imágenes a favor de cualquier tipo de mensaje.

Y es que nos hemos convertido en consumidores (devoradores) habituales de imágenes en un mundo en el que la educación de la mirada crítica está en peligro de extinción. Limitar el desarrollo de la creatividad de los niños y adolescentes y no enseñarles la importancia de valorar correctamente una imagen deriva en una única lectura de las mismas. Saber diferenciar un contenido visual  positivo o negativo es igual de importante que saber leer correctamente un texto. Porque educar en la creatividad no es convertir a todos los niños y niñas en artistas, sino asegurarse de que ninguno se convierta en esclavo sin apenas darse cuenta.

Es más, se aprende antes a dibujar que a leer o a escribir. Se desarrolla antes el lenguaje visual que el escrito. Desconocemos nuestra capacidad de comunicación no verbal hasta que cogemos por primera vez unas ceras y rayamos una superficie que nos ayuda a plasmar una idea. Es en ese momento donde descubrimos nuestro poder creador y comunicativo, creando sin saberlo un particular alfabeto primitivo. Pero la alfabetización no debería terminar ahí. La alfabetización tiene que suceder en ambas direcciones, y no frenarse como suele en los casos en los que no somos el emisor, sino el receptor o hasta la víctima del mensaje.

La educación artística y la creatividad ayudan a la alfabetización, y nunca de una forma secundaria. Entender las imágenes es vital para poder tener opinión propia sobre ellas porque, hoy en día, el lenguaje visual es igual de importante que el lenguaje escrito. Es más, los límites entre ambos están cada vez más difusos.

En The Modern Kids and Family, la primera agencia de marketing y comunicación especializada en el público infantil, juvenil y familiar, apoyamos la creatividad de los más jóvenes como una herramienta imprescindible para ser ciudadanos del mundo en que vivimos. Al fin y al cabo, entender nuestro entorno es la clave para poder mejorarlo.

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