El marketing infantil en la era de la Emocracy o cómo caminar entre la ética y la manipulación

Transmitir una propuesta de valor mediante el uso de las emociones nos posiciona en terreno delicado; las estrategias del marketing infantil que se mueven entre ética y manipulación caminan por unos límites cada vez menos definidos. Hablamos del marketing emocional, la disciplina que utiliza el apego emocional con el objetivo de lograr un vínculo afectivo con usuarios, consumidores y clientes reales o potenciales, para que sientan a la marca como parte de su propia realidad. La vertiente marketera que a través de su contenido pretende tocarnos la fibra sensible se ha posicionado en el Top 10 de las tendencias más concurridas. Así, los formatos lineales tradicionalmente utilizados, que simplemente empujaban a la compra, han dejado de ser tan efectivos.

En la era de la ‘Emocracy’, periodo post racional en el que las emociones se apropian de todas las decisiones de compra de los consumidores, las marcas tienden a cubrir las necesidades afectivas de su público: la publicidad a servicio de la demanda emocional. Para ello se toma de base un lenguaje rico en estímulos emocionales, un marketing infantil de contenidos que quiere crear y fidelizar vínculos, desde donde conseguiremos el feedback. Además, para despertar sensaciones hay que partir de las experiencias, marketing experiencial y emocional están interrelacionados, se complementan: según Nielsen, un producto bien comunicado que toca la fibra sensible del consumidor puede vender hasta un 23% más que uno que no llega a emocionar.

Marketing Emocional

El interés que nuestra campaña suscite al consumidor determinará su decisión y comportamiento, explotando las emociones ¿nos adentramos en la tendencia del marketing infantil moralmente incorrecto? Hablando del target al que nos dirigimos, los niños, segmento muy delicado, nos planteamos en qué momento son conscientes de que se les está influyendo para que sus padres compren. En este contexto debemos ser más duros, incidir en la educación mediática para familias, que los padres expliquen a sus hijos lo que les rodea para que tengan una conciencia de lo que está pasando y lo que se les intenta vender. Para controlar la ética en el sector apelamos también a la responsabilidad social: cualquier empresa tiene una responsabilidad sobre la sociedad en la que actúa, tiene que ser sensible al entorno en el que se mueve, es un actor social más.

Para debatir sobre esta tendencia al auge de un marketing emocional cada vez más efectivo a la par que delicado para el target infantil, juvenil y familiar, se ha organizado una nueva edición de los Desayunos Kids. El Grupo TMKF junto con la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona celebrará el próximo jueves 28 de febrero un desayuno bajo la temática “la influencia del impulso emocional en la toma de decisiones”, que contará con la ponencia de Lluis Mas, advertising and PR coordinator del departamento de comunicación de la UPF.

Marketing emocional desayuno

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